Hola, soy

Dani de Andrés

Llevo más de 25 años trabajando en tecnología. He construido software, diseñado producto, liderado equipos y acompañado a personas y empresas en procesos de cambio.

La experiencia me ha enseñado que mejorar una organización no va solo de herramientas, sino de cómo las personas trabajan, deciden y colaboran. No creo en soluciones mágicas ni en productos enlatados; sinceramente, nunca los he visto cumplir sus promesas.

Dani de Andrés

La mayoría de los problemas que veo en las empresas no tienen una única causa.

Por eso trabajo con los tres pilares que he identificado como imprescindibles.

01

Tecnología

Diseño y construyo soluciones tecnológicas pensadas para resolver problemas reales, no para acumular herramientas.

Desde software a medida hasta automatizaciones e inteligencia artificial, el foco siempre es el mismo: que la tecnología simplifique el trabajo, se integre bien en el día a día y aporte valor desde el primer momento.

02

Personas y soft skills

Los equipos no fallan por falta de talento, sino por cómo se comunican, toman decisiones y gestionan el trabajo.

Aquí trabajo aspectos como organización, foco, colaboración, liderazgo y gestión del tiempo, siempre aterrizados en el contexto real de cada equipo.

03

Formación práctica

A veces, unos días de formación bien planteada eliminan fricciones que llevan años arrastrándose.

Diseño formaciones a medida, orientadas a mejorar la productividad, el uso de herramientas y la forma de trabajar, con un enfoque práctico y aplicable desde el primer día.

Antes de construir, cambiar o formar, conviene parar y pensar.

Entender el contexto, las personas, las dinámicas internas y las consecuencias de cada decisión suele marcar más la diferencia que la herramienta elegida.

Mi trabajo consiste en aportar experiencia y perspectiva para analizar situaciones complejas, ayudar a tomar mejores decisiones técnicas y organizativas, y actuar donde realmente importa —priorizando lo que aporta valor real y evitando esfuerzos que no compensan.

Si te apetece contrastar tu situación con alguien externo y con experiencia real, podemos empezar por una conversación sin ningún compromiso.

Sin prisas por vender, ni prisas por comprar. Eso sí, con ganas de mejorar.