Experiencia
Llevo más de 25 años trabajando en tecnología, pero no creo que enumerar todos los proyectos en los que he participado tenga mucho valor. Por ejemplo no creo que vuelva a hacer una migración de COBOL/CICS/DB2 a SAP, mi primer proyecto que recuerdo con mucho cariño, pero que a dia de hoy no encaja tan bien con mi perfil actual.
Muchos pertenecen a contextos que ya no existen, con tecnologías obsoletas a día de hoy. Siempre he creido que la experiencia es importante para dar contexto, pero no siempre es un fiel reflejo de las capacidades de acción actuales. Lo importante es qué puedo hacer hoy por ti.
Por eso prefiero hablar de lo que he aprendido después de muchos años trabajando en contextos muy distintos y de cómo esa experiencia se traduce en criterio, perspectiva y claridad cuando las cosas se complican.
A lo largo de estos años he trabajado con empresas grandes y pequeñas, públicas y privadas, en sectores muy diferentes y con equipos de perfiles muy variados. Desde proyectos de una semana a proyectos de un par de años.
Creo que esa exposición a realidades tan distintas ha sido una de mis mayores fuentes de aprendizaje: entender qué problemas se repiten, cuáles cambian según el contexto y qué decisiones suelen tener más impacto que otras, independientemente de la tecnología utilizada.
Dejo a continuación una muestra representativa, sin mayor pretensión que dar contexto a futuras colaboraciones.
Además, no podemos olvidar que durante todas estas colaboraciones no estaba solo. A veces el equipo era de 4-5 personas, otras de 40-50. Y mis responsabilidades y capacidades de actuación tampoco fueron siempre las mismas. Por eso no me gusta colgarme medallas pretenciosas mostrando grandes clientes. Aprendí mucho, y creo que aporté mucho valor. Y me quedo con eso. Especialmente con el aprendizaje.
Lo que pongo a disposición de mis clientes a día de hoy es justo eso. Todo ese aprendizaje. Los marrones, los éxitos, y las mil y una diferentes situaciones a las que tuve que enfrentarme.
Y algo que considero muy importante y que por suerte para mi, sigue intacto. Las ganas.
Ganas de seguir enfrentándome a problemas difíciles.
De seguir aprendiendo.
De aportar valor.
De colaborar para alcanzar objetivos reales.
De hacer que la tecnología ayude de verdad a las personas.
Si esto encaja contigo, hablemos.