A pocos días de haber terminado la última formación gorda que voy a realizar este año, Máster de formación permanente en Problem Solving, y como viene siendo habitual en mí después de realizar formaciones de este estilo (o de meterme de lleno a investigar y formarme en cualquier materia random), voy a intentar aterrizar por aquí qué significa para mí todo esto del CPS.

Y aunque esto no sea más que mi opinión, soy un tío de ciencias y eso me “obliga” a presentaros primero las premisas en las que me baso para hablar de todo esto. Mis postulados, mis hipótesis. Porque poco o nada de lo que diga a continuación tiene detrás una demostración formal, aceptada, confiable y reproducible. Y por supuesto puedo estar equivocado, parcial o totalmente. Espero que se acerque más a lo primero.

En mi opinión, prácticamente todos los problemas que intentamos solucionar son problemas complejos. Si bien es cierto que la complejidad, como casi todo, es un gradiente, y habrá problemas más complejos que otros; pero todos son complejos en cierta medida. Luego intentaré desarrollar esto un poco más.

¿Qué es para mí la complejidad en el ámbito del CPS?

Para mí la complejidad es principalmente la suma de dos variables: incertidumbre y subjetividad. Una subjetividad inherente al ser humano y una incertidumbre propia del entorno o del contexto en el que vivimos.

¿Y qué es un problema?

Partiendo de la base de que para mí la definición de un problema es algo relativo, por poder seguir con la conversación diré que un problema es algo que te impide avanzar o conseguir algún objetivo. Que algo sea o se comporte de forma diferente a como a ti te gustaría.

Y ahora que ya he presentado un poco mis premisas vamos con la siguiente pregunta

¿Se puede resolver un problema complejo?

Respuesta corta: no. Y hasta aquí mi reflexión de hoy. Venga, va, vamos a darle alguna vuelta más a esto.

Si para mí la complejidad es la suma de la incertidumbre y de la subjetividad, un problema complejo es, por definición, irresoluble. Porque dicha solución sería relativa (igual de relativa que el problema que intenta solucionar), y porque la incertidumbre nos impide saber qué va a pasar después. ¿Es una solución para siempre? ¿Estamos creando nuevos problemas al aplicar esta solución? ¿Se puede considerar solución algo que genera nuevos problemas?

Mi tesis sobre todo esto es que no hay problemas complejos, sino contextos complejos donde aparecen problemas. Y a mayor complejidad del contexto, más problemas aparecerán. Y los problemas que aparecen en contextos complejos nunca se solucionan del todo.

Entonces, ¿esto del CPS no sirve para nada? A ver, lo que no sirve es para cambiar las reglas del juego. Esas son las que son. No podemos evitar que el agua moje y que el fuego queme. Lo que si podemos hacer es ponernos un chubasquero para no mojarnos, o un guante ignifugo para sacar algo del fuego en el que estamos cocinando.

Podría decirse que, de alguna forma, resolver un problema complejo es que algo deje de ser o de comportarse de forma que nos parezca un problema, pero sin hacer trampas. Sin barrer debajo de la alfombra.

Comentaba unas líneas más arriba que para mí, dentro de un gradiente, todos los problemas que intentamos solucionar son complejos. Los que no son complejos no los intentamos solucionar. Los solucionamos, o ya los hemos solucionado, aunque tú todavía no lo sepas (y sé que esto daría para otro post, o incluso varios).

Hemos avanzado mucho en el conocimiento y la comprensión del Universo. Del mundo. De los humanos. Y de muchísimas más cosas. Y ese gran avance ha hecho que podamos encender una luz apretando un botón sin tener ni idea de lo que es un electrón o un fotón. Y eso está bien. Pero tiene una contrapartida, y es que esta comoditización que hemos ido consiguiendo en cosas que antes eran impensables está aumentando nuestro sesgo de simplificación hasta límites insospechados.

Ejemplo tonto pero creo que ilustrativo. “La melatonina es una hormona producida por el cuerpo. Regula los ciclos de día y noche o los ciclos de sueño-vigilia (…) La oscuridad hace que el cuerpo produzca más melatonina, lo que le indica al cuerpo que se duerma. La luz disminuye la producción de melatonina y le indica al cuerpo que esté despierto”.

Imagina que tienes problemas de sueño, lees esto, te pones a buscar un poco de información en google y encuentras cosas como: “Numerosos estudios afirman que el calcio, el triptófano y la melatonina, que se encuentran en la leche, favorecen la conciliación del sueño.

Esto es debido a que el calcio está estrechamente relacionado con la activación neuronal de las fases REM y no REM del sueño. El triptófano, por su parte, favorece la liberación de serotonina, un neurotransmisor que está directamente vinculado al sueño y al placer. Por último, la melatonina, una hormona que participa en los ciclos de sueño. Un combo perfecto a la hora de conciliar el sueño. ¡No hay dos sin tres!”

Tienes un problema de sueño, un vasito de leche antes de irte a la cama y solucionado, ¿verdad? Pues no. Primero porque no sabes si tu problema de sueño se debe a una carencia de melatonina. Segundo porque ese vaso de leche pasa por un proceso digestivo y no puedes saber cuánta melatonina vas a ser capaz de absorber, cuánta necesitas, ni cuánto tardarán en reajustarse tus niveles de melatonina para llegar al punto clave en el que, como por arte de magia, te quedarás dormido. Bueno, y habría mil motivos más pero no voy a entrar en detalle ya que no es el objetivo que tengo en mente.

¿Dónde quiero llegar con todo esto? A que, para mí, el CPS es encontrar el punto dulce entre el exceso de simplificación y la complejidad innecesaria

Como ya comentaba antes hemos avanzado mucho en el conocimiento y la comprensión de muchas cosas. Pero cada paso que avanzamos añade un poquito más de complejidad. Y en mi humilde opinión esos avances hace años que nos han pasado por la derecha y han conseguido que, inevitablemente, tengamos que simplificar. Y en ocasiones esas simplificaciones nos resultarán increíblemente útiles. Y en otras serán un verdadero desastre (con toda la gama de grises disponibles entre estas dos opciones)

CPS es entender que no hay certezas. CPS son una serie herramientas que te ayudarán a profundizar en algunos aspectos, y a simplificar en otros. CPS es aprender a mirar las cosas desde muchos puntos de vista diferentes. Analizar segundas y terceras derivadas. CPS es rascar donde no pica, mirar donde no hay luz. Pero, sobre todo, CPS es encontrar el equilibrio entre todas estas cosas.

CPS es saber cuándo es necesario profundizar más, y cuando al hacerlo solo añadiremos complejidad innecesaria. Saber cuándo nos estamos pasando con nuestra simplificación. Saber que si algo no se ha demostrado predecible será, inevitablemente, impredecible. Y que hay muy pocas cosas predecibles fuera de las matemáticas.

La vida es compleja. Los humanos somos complejos. Y CPS no es más que evidenciar dicha complejidad, e intentar bailar con ella sin hacer demasiado el ridículo ni que nos pise demasiado. CPS es saber que algún pisotón te vas a llevar.

CPS es dejar de barrer debajo de la alfombra y ver qué haces ahora que por fin has asumido que eso que intentabas, no era una solución a tu problema. CPS es asumir que hay problemas que nunca se terminan de solucionar, y no por ello dejar de intentarlo.

Los problemas que intenta resolver el CPS no son muy diferentes del resto de problemas. Su entendimiento y su aproximación a posibles resoluciones, si.